martes, 15 de agosto de 2017

LAS DIÓCESIS VASCAS CELEBRAN LA SOLEMNIDAD DE LA ASUNCIÓN




























DONOSTIA-SAN  SEBASTIÁN Y  BILBAO CELEBRAN  A MARÍA  LA  SOLEMNIDAD  DEL  15  DE AGOSTO CON NOTABLE  PARTICIPACIÓN DE  FIELES  EN  LAS  EUCARISTÍAS  PRESIDIDAS  POR  LOS  OBISPOS

Mons,  José  Ignacio Munilla  pronunció una  homilía  sobre  la relación   indisoluble  entre  amor y  verdad.

Texto  completo:
  

Madre, hija y esposa de la Verdad y de la Caridad

La Asunción de la Virgen María 2017



Queridos sacerdotes concelebrantes, queridas autoridades, queridos fieles donostiarras y visitantes que disfrutáis de estas fiestas entre nosotros; queridos todos, hijos de Dios, y por su gracia, hijos también de María:

   El 15 de agosto es la fecha del calendario que, junto con el 8 de septiembre, concentra más fiestas patronales en los países de tradición católica. Si el 8 de septiembre celebramos la Natividad de María -el día de su nacimiento-, el 15 de agosto celebramos su asunción a los cielos en cuerpo y alma, es decir, el día de su entrada en la vida eterna; esto es, su triunfo pleno y definitivo. Desde el cielo ejerce su vocación materna sobre todos nosotros, seamos o no conscientes de ello; ya lo estimemos, lo ignoremos o incluso lo rechacemos. Ella no puede dejar de ser “madre” de cada uno de sus hijos, aun cuando nosotros podamos ser insensibles hacia su acción maternal.

   En estos días de verano he leído un libro que quisiera recomendaros vivamente. Su título es Sobrevivir para contarlo, y narra la historia de una superviviente del genocidio de Ruanda. Una mujer que se apoyó en la Virgen María con una esperanza sobrenatural, en las circunstancias más duras que nadie pueda imaginar, que descubre en el rezo del rosario el medio más práctico para alcanzar la paz interior, así como la victoria sobre la espiral destructiva del odio. Pienso que es un testimonio que puede hacer mucho bien, especialmente a los que arrastran heridas profundas en la historia de su vida. María de Nazaret, la Virgen María, es una mujer libre y liberadora, que ha recibido de Dios la encomienda de ayudarnos en la lucha por nuestra propia libertad, tanto interior como en el orden social.

   Sí, es una paradoja que nuestra cultura ensalce la libertad hasta el punto de idolatrarla, al tiempo que nuestro mundo está lleno de adictos, es decir, de esclavos. Es una paradoja que la libertad sociopolítica haya sido reivindicada tradicionalmente desde los sectores liberales y progresistas; y, sin embargo, seamos testigos de cómo nos imponen ahora, sin margen al disenso, un pensamiento único al servicio del nuevo orden mundial.

   Ahora bien, Dios es infinitamente respetuoso con la libertad del hombre. Dios no quiere vencer, sino convencer. Dios no se impone, sino que se propone, llamando a nuestra puerta, como llamó a la puerta de María. Para Él la libertad tiene un valor infinito porque es la condición indispensable  para que el ser humano pueda llegar a amar la verdad. Sí, lo repito, éste es el culmen de la vida de todo hombre y de toda mujer: AMAR LA VERDAD.

   En mi opinión, la gran herejía de nuestro tiempo es la contraposición entre la verdad y el amor; o dicho de otro modo, entre la justicia y la misericordia. El gran engaño del pensamiento contemporáneo consiste en confrontar ambas dimensiones, como si estuviésemos condenados a una dialéctica que hace irreconciliable el amor y la verdad. La historia misma es presentada bajo ese paradigma dialéctico: los estadios antiguos de la historia habrían estado marcados por el signo de la verdad, en detrimento de la caridad y la misericordia. Por el contrario, el hombre moderno habría logrado realizar un giro antropocéntrico para liberarse de la esclavitud de la verdad, y centrarse ahora meramente en el ideal del amor.

   Sin embargo, el ideal evangélico no deja lugar a dudas. Dios es el amor y Dios es la verdad. Jesucristo es la verdad de Dios, y el amor de Dios, simultáneamente. No son dos aspectos contrapuestos, sino un mismo misterio en Dios. La predicación del ideal evangélico es inequívoca: estamos llamados a amar la verdad; o, en otras palabras, a vivir la verdad en el amor.

   Pongamos un ejemplo, para no perdernos en formulaciones abstractas. Todos recordamos el episodio del encuentro de Jesús con la mujer pecadora, en el que Jesús pronunció esta conocida expresión: “El que esté libre de pecado que tire la primera piedra”… Sin embargo, es curioso, qué pocas veces recordamos las palabras finales que el Señor dirigió a esa mujer en el mismo episodio: “Tampoco yo te condeno, vete y no peques más”. Es decir, el ideal de Jesús es claro: ni el adulterio de aquella mujer justifica la falta de caridad hacia ella; ni la caridad hacia esa mujer hace que sea bueno el pecado del adulterio. Verdad y amor van siempre de la mano.

   Otro ejemplo más cercano a nuestros días, fue el protagonizado por el Papa Francisco al pronunciar unas palabras en una rueda de prensa durante uno de sus viajes, que luego fueron mediática y popularmente cercenadas y manipuladas. El Papa Francisco no se había limitado a decir “¿Quién soy yo para juzgar?”, como se ha afirmado en innumerables ocasiones, sino que previamente había manifestado la necesidad de que todos y cada uno de nosotros estamos llamados a vivir conforme a la voluntad de Dios, tal y como se nos presenta en el pasaje evangélico: “¿Nadie te ha condenado, mujer? –Nadie, Señor. –Pues tampoco yo te condeno. Vete y no peques más”  (Jn 8, 10-11).

   Aun sabiendo que se trata de una extrapolación de la frase evangélica de Jesús: “Lo que Dios ha unido no lo separe el hombre”, ¿acaso no podríamos aplicar dicha expresión, no solo a la unión del hombre y la mujer en el matrimonio, sino también a la unión indisoluble entre la verdad y la caridad; entre la justicia y la misericordia? Sí, ¡lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre!

   Pues bien, queridos hermanos, María es la persona humana en la que se ha realizado la alianza definitiva entre la verdad y el amor. Verdad y amor, que se “divorciaron” por el pecado de Adán y Eva, y que han sido reunificados en María, por el don del Espíritu Santo.

   Pero no olvidemos algo importante, que nos debe llenar de esperanza: el triunfo de María no es algo bello, para ser simplemente contemplado, sino que es, sobre todo, la muestra viva de lo que Dios quiere hacer en nosotros. También en nosotros Dios quiere llevar a cabo esa obra de reunificación interior, por la que se superen definitivamente nuestras contradicciones interiores, de manera que ejerzamos la libertad para llegar a ser uno con la verdad y el amor.

   Pidamos en esta fiesta de la Asunción de María a los Cielos, que Ella nos guíe y nos asista en los intrincados vericuetos de nuestro espíritu y de la vida, para que, sin perdernos por el camino, completemos nuestra ascensión hasta la cumbre.

Termino  con una frase del diario de Immaculée Llibagiza, la protagonista del libro Sobrevivir para contarlo, al que me he referido anteriormente: «Me aferré al rosario de mi padre y pedí a Dios que me ayudara, hasta que oí su voz nuevamente: “Perdónalos porque no saben lo que hacen”.»

María, madre, hija y esposa de la Verdad y de la Caridad, ¡ruega por nosotros!





Maria, Karitatearen ama, alaba eta emazte

Maria Birjinaren Jasokundea 2017



   Elkarmezaemaile zareten apaiz lagunok, herri agintariok, donostiar fededun maiteok, baita jai hauek gurekin igarotzen dituzuen bisitari maiteok ere; Jainkoaren seme-alba zarete guztiok, eta Haren graziaz Mariaren seme-alaba ere bai:

   Abuztuaren 15a da, irailaren 8arekin batera, tradizio katolikoko herrialdeetan festa gehien ospatzen den eguna. Irailaren 8an Andre Mariaren jaiotza ospatzen dugun bezala, abuztuaren 15ean Andre Maria gorputz eta arima zerura jasoa izan zeneko eguna dugu, betiko bizitzan sartu zenekoa, alegia; hau da: bere garaipen betea eta betirakoa. Zerutik, bere ama izatea betetzen du, baita gu konturatzen ez bagara ere; estimatu, ezjakin izan nahiz baztertu, Ama beti dugu Ama. Berak ezin dio utzi bere seme/alaba bakoitzaren “ama” izateari, gu bere amatasunarekiko sorgor izanda ere.

   Udako egun hauetan, biziki iradoki nahi dizuedan liburu bat irakurri dut. Sobrevivir para contarlo du izenburua eta Ruandako genozidioan bizirik atera zen emakume baten historia jasotzen du. Naturaz gaindiko itxaropenez, Ama Birjinarengan uste on izan zuen emakume honek, pentsa ezin diren egoerarik gordinenetan; arrosarioa errezatzeak barne-bakea ematen ziola konturatu zen, baita gorrotoaren bide suntsikorretik sahiestu eta garaile ateratzea ere. Testigantza honek, norbere bizitzaren historia zauriz betea duen edonori on asko egin diezaiokeela pentsatzen dut. Nazareteko Maria, Ama Birjina, emakume askea eta askatzailea da, Jainkoagandik askatasunaren aldeko gure borrokan laguntzeko eginkizuna haso duena, bai gure barneko askatasunerako bai gizarte mailako askatasunerako ere.

   Izan ere, zer nolako paradoxa gertatzen den, gure kulturak ia jainkotzeraino askatasuna goraipatzen duen bitartean, gure mundua mendeko, esklaboz betea dagoenean. Kontrajarria gertatzen da, tradizionalki sektore liberal eta progresistenek askatasuna aldarrikatzea, eta aldi berean horiek berak izatea orain eztabaidarako tarterik utzi gabe, munduko ordena berri baten zerbitzura dagoen pentsamendu bakarraren inposatzaileak.

   Jainkoak, ordea, mugarik gabeko errespatua dio giza askatasunari. Jainkoak ez du inor garaitu nahi, guztiak beraganatu baizik. Jainkoak ez du bere burua inposatzen, proposatu baizik, gure atea joz Mariaren atea jo zuen moduan. Berarentzat askatasunak mugagabeko balio du, horixe baita gizakiak egia maitatu ahal izateko baldintza. Bai, berriro diot, horixe da gizon eta emakume guztien bizitzako helmuga: EGIA MAITATZEA.

   Nire iritziz, gure egunotako heresia edo zentzugabekeria handiena egia eta maitasuna kontrajartzea da; edo, beste era batera esan da, justizia eta errukia kontrajartzea. Bi alderdi horiek elkarren aurka jartzea da egungo pentsakeraren gezurrik handiena, maitasuna eta egia elkar uztartu ezinezko bihurtzen dituen dialektikaren morroi izatera behartuak bageunde bezala. Historia bera eztabaida-paradigma horren menpean aurkezten zaigu: historiaren garai zaharrak egiaren menpean egonak dira, karitatea eta errukia mendean hartuz. Gizaki modernoak, ordea, egiaren esklabotzatik askatzeko aldaketa antropozentrikoa egin eta orain maitasunaren ereduari hobeki erreparatzen dio.

   Ebanjelioko ereduak, baino, ez du zalantzarik uzten. Jainkoa maitasuna da eta Jainkoa da egia. Jesu Kristo da Jainkoaren egia, eta Jainkoaren maitasuna ere bai, aldi berean. Ez dira bi alderdi kontrajarriak, Jainkoaren misterio bat bera baizik. Ebanjelioaren eredua predikatzean, ez dago zalantzairk: egia maitatzera deituak gara, edota beste era batera esanda, maitasunean egia bizitzera deituak gara.

   Adibide bat jarriko dizuet, hitz-jokoetan nahastu gabe. Gogoan dugu denok Jesusek emakume bekatariarekin topo egin zueneko pasartea; hauxe esan zuen Jesusek: “Bekaturik ez duenak bota dezala lehenego harria” ... Baina, gutxitan gogoratzen ditugu Jaunak pasarte horretan bertan emakumeari esandako beste esaldia: “Nik ere ez zaitut gaitzesten, zoaz eta ez egin gehiago bekaturik”. Jesusen eredua argia da: emakume haren adulterioak ez du zilegi egiten berarekiko karitate falta; baina emakumearekiko karitateak ez du adulterioaren bekatua ona bihurtzen. Egia eta maitasuna eskutik doaz beti.

   Bidaia bateko prentsaurrekoan Frantzisko Aita Santuak esandako hitz batzuk, mediatikoki erabiliak eta manipulatuak gerta litezke esaten ari naizenerako beste adibidea bat. “Nor naiz ni epaitzeko?” esan zuen, askotan entzun dugun bezala, baina ez hori bakarrik, aurretik esana zuen gutako bakoitza Jainkoaren asmoaren arabera bizitzera deituak garela, ebanjelio pasartean Jesusek esan zuen bezala: “Ez al zaitu inork gaitzetsi? –Inork ere ez, Jauna. –Nik ere ez zaitut gaitzesten, zoaz eta ez egin gehiago bekaturik” (Jn 8, 10-11).

   Ebanjelioko Jesuen hitz hauek gogora ekarriz: “Jainkoak batu duena ez beza gizakiak banatu”… ezin ote dugu esamolde hori, gizonaren eta emakumearen arteko ezkon-batasunerako bezala egiaren eta karitatearen arteko batasun hautsezina aipatzeko erabili, justiziaren eta errukiaren loturarako, alegia? Bai, Jainkoak batu duena ez beza gizakiak banatu!

   Senide maiteok, egiaren eta maitasunaren arteko betiko ituna gauzatu deneko gizakia Maria da. Adam eta Evarengan banatu ziren egia eta maitasuna, Mariarengan uztartu dira berriz Espiritu Santuaren dohainez.

   Ez dezgaun ahaztu, baina, itxaropenez bete behar gaituen zerbait, garrantzitsua dena: Mariaren garaipena ez da kontenpla genezaken zerbait ederra bakarrik, baizik eta Jainkoak gurekin egin nahi duena harrigarriro agertzen digun misterioa. Jainkoak gugan ere bere betera eraman nahi du barne-batasun egitasmoa, gure barne kontraesanak garaituak gerta daitezen, eta egiazko askatasunean bizi gaitezen, egiarekin eta maitasunarekin bat eginik.

   Andre Maria Zerura Jasoa izan zeneko festaburuan eska dezagun, berak gida gaitzala eta lagun diezagula gure espirituaren eta bizitzaren bihurgune korapilatsuetan, bidean galdu gabe gailurreraino irits gaitezen.

   Sobrevivir para contarlo liburuko protagonistaren, Immaculée Llibagizaren egunerokotik hartutako esaldi honekin bukatu nahi dut: «Aitaren arrosarioari heldu nion estu eta Jainkoari laguntza eskatu nion, berriro ere bere ahotsa entzun nuen arte: “Barkaiezu, ez dakite eta zertan ari diren”».

   Maria, Egiaren eta Karitatearen ama, alaba eta emazte, otoitz gure alde!
 Para acceder  al vídeo: 
https://www.youtube.com/watch?v=KrNOjkfVkeY

Ya  en  las  Vísperas  de la  Solemnidad,  el Obispo  Donostiarro presidió la  tradicional Salve  interpretada  por  el Orfeón Donostiarra, y  dirigió  la homilía  que  puede  visionarse  en e ste  enlace y  en  la  que  hizo referencia a san  Maximiliano  María Kolbe y su propósito  de  vivir dándolo todo por intercesión  de  María.
A lo largo  de sus  palabras  explicó el misterio de  la  Asunción  de  María  comparándolo  con  el  misterio  de la  Ascensión  del  Señor a  los  Cielos, recordando  que  sólo  Dios  salva  y  que necesitamos  la  gracia  de Dios  que  nos  llega  por los  Sacramentos.

Volviendo al misterio  de la Asunción explicó  el  adelanto  de  la  Gloria en  el cuerpo y  alma  de la  Virgen  María, y recordó que  a todos  nos importa  llegar al  Cielo y desearlo para  nuestras  familias  y  para  todos  los  hombres  y mujeres
Para  visionar la  predicación  del  obispo  de Donostia  puede  consultarse  este enlace:
https://www.enticonfio.org/homilia/asuncion-basilica-santa-maria-2017/

BILBAO
Desde  las   4 y media  de la  mañana  se   han  celebrado  en la  Basílica  de Begoña misas ininterrumpidas  para los más  de cienmil peregrinos  que han  acudido desde  todas  las localidades  del Territorio  a  venerar a la Patrona  de Bizkaia.
A  las  12  del  mediodía,  Mons. Mario Iceta ha  presidido la Eucaristía concelebrada con el templo abarrotado  de  fieles  de todas  las  procedencias.
Glosando  el Evangelio de la  mujer  que  alabó  a María  al  contemplar  a Jesús  con el "piropo" "Bendito  el  vientre  que  te llevó y  los pechos  que  te  alimentaron",  el Obispo  de Bilbao  exhortó a seguir la  enseñanza  de Jesucristo que  elevó al orden  de la  fe aquellas alabanzas: "Bienaventurados,  más  bien,  los  que escuchan la palabra de  Dios  y  la  ponen por obra", convocando a  buscar siempre  en esa Palabra  la inspiración en el  camino  de la  vida  y  en la fraternidad concreta

Al finalizar la Misa el prelado ha agradecido el servicio de la Hermandad de Begoña y ha recordado que en Tenerife hay un pueblo, Almáciga, "donde hace años llegó una botella con la imagen de la Virgen de Begoña y ahora hay hasta una plaza que lleva su nombre". Ha pedido a los fieles ayuda para que finalicen las obras del templo que quieren construir en la localidad tinerfeña.Los dantzaris  de la  Cofradía  de Begoña han interpretado después  de la bendición final  el tradicional  aurresku que  sigue  las  notas  del Himno a María: "Begoñako Andramari".



Un  año  más,  la  mayoría de  la corporación municipal ha  estado presente  en la Misa junto con un consejero y parlamentario  del  Gobierno  Vasco y antes y  después  de la  celebración han acudido a saludar  a Mons.  Iceta  a la  Sacristía.


El  Obispo  de Bilbao   ha  vuelto a estar presente junto  al alcalde  en  el aurresku  que  cada  año se  baila  en la  plaza  de la  Basílica.Queremos felicitar a nuestra madre, porque como buena madre acoge nuestras dificultades", ha subrayado Mons. Iceta. 

Para ampliar la información:
http://www.bizkeliza.org/noticia/queremos-felicitar-a-nuestra-madre-que-sabe-acoger-nuestras-dificultades/

Informó:  Rafael  Hernández  Urigüen. Textos  e imágenes  propios  y facilitados  por las  Delegaciones  de MCS  de las  Diócesis 



martes, 1 de agosto de 2017

HOMILÍA MONS. MUNILLA. SAN IGNACIO DE LOYOLA EN LA ESCUELA





MONS.  MUNILLA HABLA  DE  LA  EDUCACIÓN  CRISTIANA CON MOTIVO  DE LA  FIESTA  DE SAN  IGNACIO  DE  LOYOLA
Homilía  pronnciada  por  Mons.  José  Ignacio  Munilla  en  la  Basílica  de  Loiola. A esta Eucaristía, como todos los años, han  acudido representantes de las instituciones vascas, con el Lehendakari Urkullu a la cabeza.

San Ignacio en la escuela
(Loyola, 1 de agosto de 2017)

         Querida comunidad de jesuitas, sacerdotes concelebrantes, fieles devotos de San Ignacio; un saludo especial a las autoridades públicas que habéis tenido la deferencia de acompañarnos:
         La solemnidad de nuestro Santo Patrono San Ignacio nos convoca un año más en esta Basílica de Loyola, con la conciencia de que nuestro camino no lo realizamos en solitario, sino compartiendo la experiencia de otros peregrinos de la vida; al tiempo que caminamos orientados y asistidos por algunas referencias luminosas, como es el caso de San Ignacio para nosotros.
         Deseo hacer referencia a un pasaje de la vida de San Ignacio en el que pocas veces fijamos la mirada. Me refiero al Ignacio estudiante, de casi cuarenta años de edad, que se sienta en un pupitre rodeado de niños y adolescentes, en el colegio de Monteagudo de París, para reforzar sus conocimientos de gramática, retórica y métrica. Los estudios superiores en la Sorbona de París requerían de unos fundamentos previos, de los que Ignacio carecía en ese momento. Los respetos humanos no habían de ser un obstáculo en su camino. Así lo dice en su Autobiografía: «Y estudiaba con los niños, pasando por la orden y manera de París».
         Queridos hermanos, en el curso pastoral ya concluido, 2016-2017, los obispos de Pamplona y Tudela, Bilbao, Vitoria y San Sebastián, hemos hecho pública una carta pastoral sobre los desafíos contemporáneos de la educación, con el título de “Me enseñarás el camino de la vida”, conscientes de que ésta es una cuestión nuclear de cara a la construcción de una sociedad humana, justa y fraterna.
         La Iglesia ha ofrecido a lo largo de los siglos un servicio ingente en el campo educativo. Si bien es cierto que en nuestros días la sociedad dispone de abundantes medios para afrontar el reto educativo, pensamos que la inspiración cristiana en la tarea educativa sigue siendo de gran importancia; tal vez, más que nunca. Alguien dijo que solo hay educación cuando la virtud y la cultura van de la mano. Más aún, me atrevería a decir que la educación es la combinación de cuatro factores: 1.- Amor estable, en la familia y en la experiencia de la amistad, 2.- Respuesta a las preguntas últimas por el sentido de la existencia, 3.- Instrucción y práctica de las virtudes, y 4.- Enseñanza de contenidos. Sin duda alguna, la inspiración cristiana es decisiva en estos cuatro aspectos, especialmente en los tres primeros.
         La primera aportación que hace el cristianismo al campo educativo, tal vez sea su compromiso con una filosofía realista, necesaria para superar la indiferencia y el relativismo. Así lo dice la Carta pastoral: «En un tiempo caracterizado por lo que se denomina la “posverdad”, es decir, la renuncia a la propia capacidad del ser humano para conocer la verdad y la realidad de las cosas, llegando a la convicción de que no existe la verdad ni una auténtica capacidad de la razón humana para buscarla y encontrarla; una verdadera educación cree en la capacidad del ser humano de conocerla y le capacita para comprender la realidad, penetrar en ella y colmar el deseo de verdad inscrito en su corazón. Precisamente puede definirse la razón como apetito de verdad, elemento irrenunciable para desarrollar una vida y una sociedad verdaderamente humanas.» (Nº 15).
         Una segunda aportación clave del cristianismo a la tarea educativa en el momento presente, es la referente a la educación en el amor humano, que integre adecuadamente la afectividad y la sexualidad. Sin una visión integrada de la afectividad, la sexualidad y el amor, la tarea educativa está condenada al fracaso. Transcribo otro párrafo de la mencionada Carta: «La tarea educativa abarca también la dimensión afectiva y sexuada del ser humano, integrada en la vocación al amor que da plenitud a nuestra existencia. Ante la proliferación del erotismo, la pornografía, la banalización de la sexualidad, las faltas de respeto, las actitudes machistas, la violencia en el hogar, que generan gran sufrimiento y terminan en tantos casos con el trágico y deleznable asesinato de mujeres y de menores, una verdadera educación afectivo sexual, basada en la dignidad, el respeto, el afecto, el amor y la responsabilidad, se hace particularmente necesaria en el contexto actual.» (nº 16).
         Y, por último, una tercera aportación clave, desde el humanismo cristiano, al hecho educativo, es el subrayado del reconocimiento del derecho-deber primigenio de la familia hacia la educación de los hijos. Si bien es cierto que en teoría nadie se atreve a cuestionar este principio; en la práctica, por la vía de los hechos consumados, es obvio que caminamos hacia un cada vez mayor intervencionismo público, que limita, e incluso usurpa en ocasiones, el derecho-deber de los padres hacia la educación de sus hijos. Quiero hacer una mención expresa a un caso acontecido este verano, que ha supuesto una gravísima violación de este principio. Me refiero al dictamen del Tribunal de Estrasburgo que sentenció la eutanasia para el bebé británico Charlie Gard, imponiendo tal criterio contra la voluntad de sus padres. La sociedad europea ha asistido impasible a este drama, sin la conciencia necesaria de lo que supone que nuestro máximo órgano jurídico se arrogue el derecho último sobre la vida de un niño, por encima del criterio de sus padres. El Papa ofreció sin éxito que el niño pudiese ser trasladado al territorio del Vaticano, en medio de un mutismo clamoroso de las autoridades políticas europeas.
         Insisto, una aportación clave de la Iglesia al hecho educativo es la apuesta por la familia. La intervención de las administraciones y de la misma Iglesia en la tarea educativa debe ser efectiva, al tiempo que subsidiaria. Así lo afirma la Carta pastoral: «Las familias necesitan ser acompañadas en una situación social en la que numerosas instancias ejercen una influencia muy grande, especialmente sobre los niños y jóvenes: patrones culturales de muy diverso signo son continuamente transmitidos a través de los medios de comunicación, sobre todo a través de las nuevas formas de socialización digital.  Hoy en día se corre el riesgo de que no sea debidamente salvaguardado el derecho y deber que asiste a los padres de educar a sus hijos según sus propias convicciones.» (Nº 7)
         Volvamos a nuestro Iñigo de Loyola estudiante, el cual, por cierto, mendigaba por las calles de París, con el objeto de poder pagarse los estudios. Sí, hemos oído bien: nuestro San Ignacio compaginó la mendicidad y el estudio, por lo menos hasta conseguir algunas ayudas. Pero esto no fue un impedimento para su educación; porque la austeridad no es enemiga de la buena educación, sino todo lo contrario. Como dice la citada Carta pastoral: «En un ambiente donde se quiere todo de modo inmediato, se necesita aprender a gestionar la espera, a madurar los procesos, a educar en el esfuerzo, la constancia y la perseverancia» (Nº 87). En nuestra sociedad de la abundancia –del “usar y tirar”—, la tarea educativa requiere abordar la educación en la austeridad responsable, así como en la corresponsabilidad con la situación y el destino de los más necesitados.
         El próximo curso pastoral (2017-2018) será el momento propicio para trabajar esta Carta pastoral educativa que ha sido hecha pública en la solemnidad de Pentecostés, con la vocación a que sea incluida para su estudio, pasado el verano, en los programas pastorales de nuestras parroquias e instituciones educativas.
         Al estudiante San Ignacio le encomendamos a todas las familias y a todos los profesionales de la educación. No cabe duda de que también hoy nos repetiría sus conocidas palabras: «No el mucho saber harta y satisface al alma, sino el sentir y gustar de las cosas internamente».

San Ignazio eskolan
(Loiola, 2017ko abuztuaren 1)

    Jesulagunen elkarte maitea, apaiz elkarmezaemaileok, san Ignazioren zale leialok; gurekin egoteko aukera egin duzuen agintarioi ere agur bero bat:
    Gure zaindari san Ignazioren festaburuak bildu gaitu beste urte batez Loiolako Basilika honetan, bidea, bakarrik ez, bizitzako beste erromesekin bizipena partekatuz baizik egiten dugula ondo dakigula; aldi berean, argi ematen diguten laguntzaileekin, adibidez, san Ignazioren argi eta laguntzarekin egite dugu gure ibilbidea.
    Gutxitan erreparatzen diogun san Ignazioren bizitzako pasarte edo alderdi bat ekarri nahi dut gaur gogora. Ignazio ikasleari buruz ari naiz. Ia berrogei urte zituela, haur eta nerabez inguraturik eseri zen Parisko Monteagudo ikastetxean, gramatika, erretorika eta metrika ikasketak sakontzeko. Parisko Sorbonan egin beharreko goi ikasketek oinarria eskatzen zuten, san Ignaziok artean falta zuena. Giza errespetua ez zen bere bidean oztopo gertatuko. Hala dio bere autobiografian: «Haurrekin ikasten nuen, Parisko ordena eta erak ikasiz».
    Senide maiteok, burutu berri dugun 2016-2017 pastoral urtean, Iruña eta Tutera, Bilbao, Vitoria-Gasteiz eta Donostiako Gotzainok, hezkuntzak gaur egun dituen erronken inguruko pastoral idazkia plazaratu dugu “Biziaren bidea erakutsiko didazu” izena duena, badakigu eta gizarte gizakioiagoa, zuzenagoa eta senideagoa eraikitzeko ezinbesteko gaia dela hau.
    Zerbitzu neurtezina eskaini du mendeetan zehar Elizak. Egia da, gizarteak badituela gaur baliabide aski hezkuntzaren erronkari aurre egiteko, baina kristau eragina ere garrantzitsua da heziketa lanean gaur ere; behar bada, inoiz baino behar handiagokoa. Norbaitek esana da, bertuteak eta kulturak bat egiten dutenean bakarrik gertatzen dela hezkuntza. Gehiago esango nuke nik: hezkuntza lau baldintza hauetan gauzatzen dela: 1. Familian eta adiskidetasun-esperientzian gertatzen den maitasun iraunkorra; 2. Izatearen zentzuari buruzko galderei ematen zaien erantzunak; 3. Bertuteetan heztea eta hauek bizitzea; 4. Gai desberdinen irakaskuntza. Kristau eragina erabakigarria da dudarik gabe, bereziki lehenengo hiruetan.
    Kristautasunak hezkuntzari egiten dion lehenengo ekarpena, filosofía errealistarekiko konpromisoa da, behar bada, axolagabekeria eta erlatibismoa gainditu ahal izateko. Hala dio Gotzainon Idazkiak: «“Egi-ondorena” deituriko garaian, hau da gizonemakumeak, egia eta gauzen errealitatea ezagutzeko duten berezko gaitasunari uko egin, eta ez egiarik ez berau bilatu eta aurkitzeko giza arrazoiaren benetako gaitasunik ez deneko uste sendora iristen diren garaian, benetako hezkuntzak, gizakiak egia ezagutzeko duen gaitasunean sinesten du eta gaitasuna ematen dio errealitatea ulertzeko, errealitatean barneratzeko eta bere bihotzean grabaturiko egia-grina asetzeko. Hain zuzen ere, egia-gurari bezala defini daiteke arrazoia, ezinbesteko osagaia bizitza eta gizarte benetan gizatiarrak garatzeko (15. zkia.).
    Hezkuntzari kristautasunak egin diezaiokeen bigarren ekarpena, afektibitatea eta sexualitatea egoki biltzen dituen giza maitasunari buruzko hezkuntzan gertatzen da. Afektibitatea, sexualitatea eta maitasuna egoki biltzen ez dituen hezkuntzak, porrota ziurtatua du. Hala dio gure Artzain Idazkiak: «Hezkuntza-egitekoak gure bizitzari osotasuna ematen dion maitasunerako bokazioan txertaturiko gizakiaren alderdi afektibo eta sexuduna ere barne hartzen du. Erotismoaren eta pornografiaren ugaritzea, sexualitatearen ezereztea dela-eta, eta, hauekin batera, etxeetan, makina bat emakume eta adin txikikorengan egundoko sufrimendua sortzen duten eta hainbestetan horien hilketa zoritxarreko eta gaitzesgarria dakarten errespeturik eza, jarrera matxistak eta indarkeria gero eta hedatuago daudela-eta, duintasun, errespetu, afektu, maitasun eta erantzukizunean oinarritutako benetako hezkuntza afektibo-sexuala bereziki beharrezkoa da gaurko testuinguruan.» (16. zkia.).
    Eta azkenik, humanismo kristauak hezkuntzari egiten dion hirugarren ekarpena, familiak seme-alaben hezkuntzarekiko duen eskubide-betebeharraren aitortzari buruzko azpimarra da. Egia da, teorian ez duela inork hau zalantzan jartzen; praktikan, ordea, egindakoak egintzat hartuz, ekimen publikoaren interbentzionismo handiagoa ikusten dugu, gurasoek seme-alaben hezkuntzarekiko duten eskubide-betebeharra murriztua eta zapaldua gertatzen delarik sarritan. Udara honetan gertatu den eta printzipio honen zapalketa handia izan den gertakari bat ekarri nahi dut gogora. Estrasburgoko Tribunalak Charlie Gard haurrarentzat eutanasia erabaki izanaz ari naiz, gurasoen iritziaren kontrako inposaketa zelarik. Ahozabalik jarraitu du europako gizarteak drama hau, erakunde juridiko gorenak haurraren bizitzari buruzko erabakiak gurasoen iritziaren kontra hartzeak zer suposatzen duen behar adina hausnartu gabe. Aita Santuak Vatikanora joatea eskaini zuen, baina ezin izan zen hori egin, Europako agintari politikoek isiltasun larria gorde dutelarik.
    Berriro diot: familiaren aldeko hautua, Elizak hezkuntzari egiten dion ekarpen garrantzitsua da. Administrazioek eta Elizak berak hezkuntzari egiten dien ekarpenak eraginkorra izan behar du, baina subsidiarioa aldi berean. Hala dio Gotzainon idazkiak: «Familiek laguntasuna behar dute beste hainbat eragilek, bereziki haur eta gazteengan, egundoko eragina duten gizarte egoeran: kultura-eredu anitz transmititzen da hedabideen bitartez, bereziki sozializazio digitalerako bide berrien bidez. Gaur egun, gurasoek beraien seme-alabak, beraien uste osoen arabera hezteko duten eskubidea eta betebeharra egokitasunez ez babesteko arriskua dago.»  (7. zkia.)
    Itzul gaitezen Loiolako Iñigorengana, bere ikasketak ordaintzeko Parisko kaleetan eskean ibiltzen zenarengana. Bai, ondo entzun dugu: san Ignaziok eskea eta ikasketak uztartu zituen, laguntzaren bat lortu artean behintzat. Baina hori ez zen gertatu bere heziketarako oztopo; neurritasuna ez baita hezkuntza onaren etsai, alderantziz baizik. Gotzainon idazkiak dioen moduan: «Dena berehala nahi den giroan, itxarotea kudeatzen, prozesuak garatzen, ahalegina, iraunkortasuna, pertseberantzia lantzen ikasi beharra dago» (87. zkia.). Ugaritasunaren gure gizartean, “hartu eta bota” egiten den honetan, hezkuntzak neurritasun arduratsua eskaztendu, baita egoerarekiko eta beharrik gehiena dutenekiko ardurakidetasuna ere.
    Datorren ikasturte pastoralean (2017-2018) izango dugu aukera Pentekoste festaburuan argitaratutako hezkuntzari buruzko Gotzain Idazkia lantzeko, gure parrokietako eta hezkuntzarako erakundeetako pastoral egitasmoetan barneratua izango delakoan, udara ondoren aztertu ahal izateko.

    San Ignazio ikaslearen esku jartzen ditugu gure familiak eta hezkuntzan lan egiten duten guztiak. Zalantzarik gabe, errepikatuko lizkiguke gaur ere bere hitz ezagunak: «Arima ez du bete eta asetzen asko jakteak, gauzak sakon sentitu eta gozatzeak baizik».

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Informó: Rafael  Hernández  Urigüen.  Textos  facilitados  por  la  Delegación  de MCS  de la  Diócesis

lunes, 3 de julio de 2017

DOS NUEVOS DIÁCONOS ORDENADOS EN LA DIÓCESIS DE DONOSTIA SAN SEBASTIÁN






DOS NUEVOS  DIÁCONOS ORDENADOS  EN  LA  DIÓCESIS  DE DONOSTIA-SAN  SEBASTIÁN. 

Un  exconcejal del  Ayuntamiento de  Zarautz y un ingeniero Industrial que cursó  sus  estudios en TECNUN, Universidad  de  Navarra

El curso pastoral  en  Gipuzkoa  ha  finalizado con dos ordenaciones al diaconado: RAFAEL OLAIZOLA y JUAN PABLO AROZTEGUI   ordenados diáconos por Mons  José Ignacio Munilla durante  la  Misa celebrada en  la  Catedral  del  Buen  Pastor  el   2  de julio. En esta  Eucaristía participaron más de 60  sacerdotes  de Gipuzkoa  acompañados  por  varios llegados de Italia y  también  de otras  diócesis  españolas.


RAFAEL OLAIZOLA URIBE-ETXEBERRIA, zarauztarra de 51 años, decidió dejarlo todo, trabajo, actividades en el club deportivo de Zarautz y  en otros grupos del pueblo en los que siempre ha colaborado como persona inquieta y comprometida, para adquirir un compromiso nuevo con la Iglesia y con el Señor.

En 2012  se matriculó  en el instituto superior de Ciencias Religiosas 'San Francisco Javier' de Pamplona en convivencia directa con seminaristas de las diócesis de San Sebastián y Pamplona. La carrera ha durado 5 años.

Tras su ordenación como diácono  regresará en septiembre al seminario de Pamplona, para terminar su preparación, antes de ser ordenado presbítero, a finales de este año.

JUAN PABLO AROZTEGUI, ordiziarra de 34 años. Procede de una familia donde la fe siempre se ha vivido de manera muy natural aunque nunca, en su juventud pensó en el sacerdocio como una alternativa de vida.  Más bien se veía formando una familia.   Estudió Ingeniería Industrial en TECNUN (Universidad de Navarra en Donostia) y empezó a trabajar en una empresa de software libre en Pamplona; estaba contento con su vida y su trabajo.

Pero un día un amigo agnóstico le formuló algunas preguntas sobre su vida cristiana: “Juan Pablo, ¿tú por qué eres cristiano? ¿por qué crees en Jesucristo?”

Estas preguntas tan simples removieron su interior y le hicieron cuestionarse su vida cristiana hasta el punto de que fue el inicio de la búsqueda de la voluntad de Dios en su vida. 

Así empezó un camino que duró unos tres años en los que percibió cada vez más fuertemente la llamada de Jesús a ser su testigo a través del sacerdocio.

Esta andadura le impulsó a entrar en el seminario. Cursó dos años en Pamplona y cuatro en Roma,  conjugando el tiempo entre el seminario, los estudios en la universidad y varias parroquias en las que ha colaborado los fines de semana.

Tras su ordenación, regresará a Roma para terminar  de formarse, antes de su futura ordenación presbiteral.











(Informó:  Rafael  Hernández  Urigüen, Textos  e  imágenes   facilitados  por  la  Delegación  de MCS  de la Diócesis)